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    March 09

    Carmen Aristegui - Analisis De La Crisis (Pierre Salama)

    Ante lo inevitable de la crisis económica global, los países necesitan aplicar más que planes emergentes. Requieren una mayor regulación del Estado en el mercado financiero, mayor tecnología para una mejor inserción en la globalización y sobre todo, una más justa distribución de la riqueza.

    Tal fue una de las ideas planteadas ayer por el teórico social francés Pierre Salama, catedrático de la Universidad de París, experto en economía de países en desarrollo y quien dictó aquí una conferencia en la que destacó la importancia de que los países reduzcan sus indicadores de fragilidad para sobrevivir ante la actual emergencia económica.

    El catedrático francés, autor de diversas obras sobre ciencias económicas y sociales, como La insoportable miseria del mundo y Riqueza y pobreza, entre otros títulos, impartió ayer en español la conferencia La crisis económica mundial y sus repercusiones para México y América Latina, organizada por instituciones de educación superior de esta frontera.

    El ponente explicó que las dimensiones de la actual crisis financiera mundial son mayores que las de los años 90, sobre todo porque gran parte de la riqueza que ahora se está desplomando se había construido sobre las ganancias que dejaba a los mercados la venta de productos financieros cada vez más complicados y menos apegados al mundo de la producción real.

    Dijo en esta crisis todos pagarán, incluso los países y las empresas ricas, pero sobre todo los sectores más pobres.

    Por eso, insistió, es importante que los países reduzcan su fragilidad impulsando el desarrollo industrial y tecnológico para dar valor agregado a los productos nacionales.

    Agregó que es importante que los países comprendan los riesgos de que la actual crisis económica se convierta en una crisis social, la cual se puede incubar cuando los sectores más afectados vean que los responsables de la emergencia son los únicos beneficiados por los rescates económicos.

    Posteriormente, en conferencia de prensa, Salama habló también brevemente sobre la violencia criminal que azota actualmente a México, la cual tiene el efecto de mermar la credibilidad y la legitimidad de los gobiernos, ya que envían el mensaje de que están siendo corrompidos.

    No sé si México está camino hacia lo que ocurrió en Colombia, donde la violencia del narcotráfico se generalizó y todo mundo resolvía sus problemas con violencia. Lo cierto es que las tasas de homicidios de México están cerca de las que tenía Colombia a finales del siglo pasado, y eso tal vez tenga gran significación, dijo.

    Todo esto merma la cohesión social y la credibilidad del Estado. La gente no sabe si la toma de una decisión es resultado de su voluntad de luchar contra los narcotraficantes o por su voluntad de apoyar a un grupo de narcotraficantes, dijo.

    La conferencia se impartió la mañana de ayer en el Centro Cultural Universitario, y fue organizada por las universidades autónomas de Chihuahua y de Ciudad Juárez, así como por el Colegio de la Frontera y el Colegio de Chihuahua.
    Sandra Rodríguez Nieto
    El Diario

     

     

     

     

     

     

    CARMEN ARISTEGUI: Que hacer para crecer…(Y Todavía le aplauden…)

    Vive gobierno federal aterrorizado por intereses creados: Dresser
    Afirma la catedrática del ITAM que las rentas de los grandes capitales se traducen ventajas injustas, captura regulatoria, políticas públicas que favorecen intereses particulares.

    Andrea Merlos y Juan Arvizu
    El Universal
    Jueves 29 de enero de 2009
    14:59

    Denise Dresser, politóloga y catedrática del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), aseguró frente a los presidentes del Congreso y líderes de las bancadas legislativas que hoy en día México vive sometido a intereses ajenos que conforman un Estado dentro del Estado, que se han convertido en "criaturas que en lugar de domesticarlas, viven aterrorizados por ellas".

    "Mucha riqueza, pocos beneficiarios, crecimiento estancado, país aletargado, intereses atrincherados, reformas diluidas, poca competencia, baja competitividad, poder concentrado y democracia puesta en jaque, un gobierno que en lugar de domesticar a las criaturas que ha creado, ahora vive aterrorizado por ellas".

    Durante el segundo día de trabajo del Foro México ante la crisis: ¿Qué hacer para crecer?, Dresser lamentó que México sea un ejemplo clásico de lo que el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, llama una "mala encarnación del capitalismo".

    El capitalismo de cuate, de cómplices, que no se basa en la competencia o en la innovación, sino en su obstaculización.

    "Ese andamiaje de privilegios y de posiciones dominantes y nudos sindicales en sectores cruciales para el desarrollo de cualquier país, y México no es la excepción".

    Incluso, la politóloga y académica recordó una decena de ejemplos en los que los grandes capitales han intervenido en la administración y ejecución del gobierno federal y del Legislativo, sin saltarse a los diputados y senadores que tuvo en frente y a quienes les recordó algunos capítulos de la vida legislativa.

    "Las rentas de los grandes capitales se traducen ventajas injustas, captura regulatoria, políticas públicas que favorecen intereses particulares, y peor aún, convierte a los representantes del interés público, a muchos de los diputados y senadores sentados aquí, en empleados de los intereses atrincherados; convierte al gobierno en empleados de las personas más poderosas del país".

    "¿Quién gobierna en México, el Senado de la República o Ricardo Salinas Pliego, cuando logra controlar los vericuetos del proceso legislativo, como lo hizo en el tema de los corresponsales bancarios?", cuestionó.

    Así, Dresser pidió acciones concretas y no foros que año con año pretenden resolver los intereses superiores al bien social.

     

     

     

     
    April 21

    Sobre el papel de los medios en las transiciones políticas

    Los medios en las transiciones políticas

      

    Las sociedades del centro y este de Europa han pasado, en apenas una década, del yugo soviético a la integración en la Unión Europea. Pero lejos de comportarse como entusiastas nuevos miembros, los centroeuropeos cultivan un euroescepticismo que recela de cualquier imperio supranacional que les recuerde a la URSS. En medio de esta acelerada transición desde los racionamientos comunistas al anarcocapitalismo de las mafias postsoviéticas se encuentran los medios de comunicación y las sociedades civiles de estos países. La dolorosa democratización del corazón europeo se dirime en dos frentes comunicativos: el tradicional, con los periodistas como avanzadilla de las libertades civiles, y el de la innovadora horizontalidad vírica de la comunicación interpersonal apoyada en la telefonía móvil e Internet. La rebelión contra el poder político de

    los trabajadores de la televisión pública checa y la reciente revolución naranja de Ucrania son ejemplos, respectivamente, de esas dos tendencias.


    El papel de los medios y la sociedad civil en la democratización de las sociedades centroeuropeas es el tema central del curso de verano “Media, Democratization and Civil Society”, que tendrá lugar en Budapest (Hungría) del 16 al 27 de junio de 2008. Está organizado por los responsables del proyecto de investigación europeo "East of West: Setting a New Media Research Agenda for Central/Eastern Europe", la Annenberg School for Communication de la University of Pennsylvania, y el Center for Media and Communication Studies (CMCS) de la Central European University (CEU). El plazo para solicitar becas para financiar la asistencia al seminario termina el próximo 14 de febrero de 2008, aunque el plazo de solicitud de admisión para los asistentes que paguen la cuota de inscripción se extiende hasta el 30 de abril de 2008.

    Durante el simposio se presentará el último número del anuario Global Civil Society, cuya edición 2007/2008 se titula, precisamente, “
    Communicative Power and Democracy.”

    A pesar de su enfoque en el centro y este de Europa, el seminario también invita a la participación de los estudiosos del papel de los medios en la democratización de otras sociedades en cualquier país del globo.

    Será una lucha de largo aliento

    Será una lucha de largo

    aliento ...

      

    La nueva Ley de Medios tendrá que esperar hasta el próximo periodo ordinario de sesiones, en septiembre, debido a que la reforma energética ha acaparado toda la atención del Congreso. En consecuencia, el Frente Nacional para una Nueva Ley de Medios ha decidido emprender una lucha de largo aliento, en dos vertientes: los senadores encargados del tema y la opinión pública.

     Esa fue la decisión adoptada durante la reunión del Frente, realizada el 16 de abril en el Club de Periodistas, a la cual asistieron representantes de diversas organizaciones civiles,  estudiantes y comunicólogos.

     Entre las estrategias que fueron propuestas están: mantener un “marcaje personal” sobre los senadores del Grupo Plural, realizar asambleas informativas en todas las entidades del país y promover un volanteo nacional el próximo 3 de mayo, Día Internacional de la Libertad de Expresión.

     Acompañado por personalidades como Miguel Ángel Granados Chapa, Miguel Concha, Daniel Jiménez Cacho y Ernesto  Velázquez Briceño, presidente de la Red de Medios Públicos, Javier Corral, presidente de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información (Amedi), advirtió que debe evitarse que la Ley de Medios se posponga hasta el próximo proceso electoral de 2009, porque el tema se colocaría entonces como moneda de cambio para favores políticos, e incluso se podría llegar a negociar con los medios la eliminación de la reforma.

     Y recordó: “Los medios siempre han aprovechado la cercanía de las elecciones para parar alguna reforma democrática o, peor aún, para imponer una legislación a la medida de sus intereses como fue la ‘Ley Televisa’, que secuestró a los candidatos presidenciables en términos de su aval o de su silencio”.

     Señaló que el Frente debe tener una presencia más visible en las comisiones legislativas. “Debemos colocar, en medio del debate de la reforma energética, la necesidad de esta reforma de los medios, que es fundamental para la vida democrática del país, porque también involucra un bien del dominio de la nación que nos pertenece a todos”.

     Es por ello que cada organización del Frente “adoptará” a uno o dos senadores de los 38 que integran las comisiones de Radio, Televisión y Cinematografía, Estudios Legislativos y Comunicaciones (en particular a los 18 del Grupo Plural donde están los coordinadores de esas comisiones). El objetivo es mantener una comunicación directa con ellos para impedir que se olviden de legislar sobre este tema.

     “Esta  siempre ha sido una lucha difícil, cuesta arriba, pero siempre hemos ido avanzando”, dijo Corral.

     Para seguir avanzando, el Frente propuso ampliar el espectro de actividades con:

    • Actos de comunicación ciudadana en espacios públicos como plazas, el Metro, parques, universidades, con brigadas de jóvenes previamente capacitados.
    • Promover en esos espacios la recolección de firmas para entregarlas al Senado.
    • Repartir en forma masiva los trípticos y etiquetas del Frente.
    April 17

    Pueblos Indígenas y Medios de Comunicación.

    México: los Pueblos Indígenas y los medios de comunicación

    Franco Gabriel Hernández


    Ponencia leída en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión en la reunión convocada por la Comisión de Asuntos Indígenas, el 14 de junio de 2007.


    Agradezco a la Comisión de Asuntos Indígenas, especialmente a su Presidente, la invitación que me ha formulado para intervenir en esta alta tribuna de la Nación.


    La cuestión de los pueblos indígenas y los medios de comunicación que hoy nos ocupa, que por cierto la Cámara de Diputados en la anterior legislatura ignoró en la Ley Federal de Radio y Televisión −que la Suprema Corte de la Nación acaba de declarar como inconstitucionales varios artículos−, porque no estableció las normas necesarias para que los pueblos y comunidades indígenas tengan acceso a las estaciones de radio y televisión, así como para, como lo establece el artículo 2º Constitucional, en el último párrafo de la fracción VI de apartado A: “Establecer condiciones para que los pueblos y las comunidades indígenas puedan adquirir, operar y administrar medios de comunicación, en los términos que las leyes de la materia determinen”, debe ser motivo de prioridad para esta nueva legislatura, si no se quiere seguir violando la ley o repetir la historia cercana de no cumplir un mandato constitucional, hecho que lastima a los pueblos y comunidades indígenas de México y les inflinge un nuevo golpe para afirmar su condición de excluidos de los beneficios que disfruta el resto de los mexicanos.


    La obligación de normar para que la población indígena tenga en la práctica el derecho a los medios de comunicación, que no deben eludir los legisladores actuales, se da en condiciones internacionales que me gustaría comentar.


    Primero, la realidad que reconocen las Naciones Unidas, organismo del que formamos parte, es que se debe promover, de forma creciente, los derechos de los indígenas que conforman más de 300 millones de personas, que forman alrededor de 5000 poblaciones indígenas en 70 países del mundo y han estado sometidos a la opresión, exclusión de los procesos de toma de decisiones, marginación, explotación, asimilación forzosa y represión cuando tratan de pugnar por sus derechos.


    Segundo. Estamos en el inicio el Segundo Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo en una Alianza para la Promoción de la Diversidad Cultural. Hoy es cuando se plantea un reto y se exige un mayor esfuerzo a las naciones del mundo para que en el periodo 2005 – 2014, se traten de resolver los problemas de las poblaciones indígenas en los ámbitos de derechos humanos, medio ambiente, educación y salud.


    Hay una preocupación seria de la UNESCO, que en este plazo, se aminoren las extremas condiciones de desprotección social en que viven las comunidades indígenas del mundo y que se fomente su participación plena y efectiva en la toma de decisiones que afecten directa o indirectamente sus formas de vida, sus territorios, tradiciones, su integridad cultural y sus derechos. Se reconoce, además, por este órgano internacional, que a casi 12 años, de haberse suscrito el primer decenio internacional de las poblaciones indígenas del mundo, poco se ha logrado avanzar, como lo demuestran los índices de población en el mundo, que nos muestran situaciones extremas en salud, vivienda, educación y bienestar, y que esta situación en lugar de disminuir se ha incrementado.


    En este nuevo decenio se aprobará por el Asamblea General la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas, que ya fue aprobado por el Consejo de Derechos Humanos, el 29 de Junio del 2006, luego de más de 20 años de negociación. Esta aprobación por la Asamblea General se ha retardado por la oposición de países como Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Australia, que tienen interés en seguir explotando los recursos naturales que hay en territorios indígenas. Ustedes, señores legisladores que representan al pueblo, ustedes los legisladores indígenas, que nos representan también a nosotros porque son los hijos de nuestros pueblos, no pueden hacer lo mismo que hacen los poderosos en el orden mundial: ignorarnos para explotarnos mejor.


    Tercero. Vivimos en tiempos de globalización. La sociedad de información que domina hoy al mundo, ha hecho que gracias a los medios de comunicación (radio, TV, Internet) el mundo se haya vuelto pequeño. Además, ha acercado a todos ese futuro que tardaba en llegar. Nuestra generación vive hoy en la era de las innovaciones. Ahora tenemos Internet, TV de bolsillo, teléfono celular, etc. Estas innovaciones tecnológicas rompen las barreras del tiempo y del espacio, pero al mismo tiempo establecen nuevas desigualdades para la población mayoritaria que no tiene acceso a estos nuevos servicios. Pero además, la globalización tiende a destruir un valor importante: nuestra identidad como nación. En este contexto se debe legislar para asegurar a los pueblos y comunidades indígenas su acceso y la oportunidad de adquirir, operar y administrar medios de comunicación.


    Ya vivimos la vergüenza nacional de una completa falta de equidad en la Ley Federal de Radio y Televisión recientemente cuestionada por la Suprema Corte de la Nación, que otorgaba privilegios extremos a los concesionarios y ni siquiera de manera tangencial se ocupaba de los derechos que tienen reconocidos los indígenas en la Constitución. Si queremos hacer algo para establecer nuevas relaciones entre la población indígena y la sociedad mayoritaria, si queremos hacer algo para el desarrollo de las culturas y lenguas de los pueblos y comunidades indígenas de México, si queremos vivir una interculturalidad en este país multicultural, debemos todos apoyar el propósito de normar para que los indígenas mexicanos rompan la exclusión y logren un lugar de dignidad que les corresponde, no solo por todo lo que han dado a México, sino porque son como ustedes, como yo, mexicanos, son los primeros mexicanos de este país.


    Tenemos que trabajar todos, incondicionalmente por fortalecer la composición pluricultural de la nación. La preservación y enriquecimiento de sus lenguas, conocimiento y todos los elementos que constituyan su cultura e identidad, serían imposibles de alcanzar o el proceso seguiría siendo lento, conflictivo y problemático, si los pueblos y comunidades indígenas no tuvieran posibilidades de adquirir, operar y administrar medios de comunicación. No podemos seguirlos discriminando; vale la pena retomar la tesis de Aguirre Anguiano, quien recalcó en su intervención en la Suprema Corte de la Nación que se puede discriminar no sólo mediante un trato desigual, sino como lo vemos en el caso de los pueblos indígenas, existe discriminación cuando hay la omisión de legislar en lo que respecta a sus derechos ya reconocidos.


    Varios campos son importantes a considerar, para valorar la importancia de los medios de comunicación para los indígenas. Uno educativo, otro cultural, otro político, uno económico y otro de carácter democrático.


    En lo educativo, tenemos que reconocer el alto valor que tienen los medios en el proceso de socialización y de educación, que no es aventurado decir que educan o deseducan a veces más que las instituciones educativas. Los medios de comunicación pueden generar una sociedad más educada, más integrada y más justa, si están al servicio de la población, como es el caso de las radios comunitarias.


    En lo cultural, los medios de comunicación pueden ayudarnos a cancelar el proceso de desaparición de lenguas y culturas indígenas. El hecho es que cientos de lenguas desaparecieron en América Latina y el Caribe en los últimos 500 años, y varias de las más de 600 que aún sobreviven podrían correr la misma suerte dentro de poco.


    Agencias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y algunos expertos sostienen que se trata de una tragedia evitable, si creamos las condiciones para que esto no suceda. Según la UNESCO, la mitad de las lenguas existentes en el mundo podría perderse dentro de "pocas generaciones", debido a su marginación de Internet, presiones culturales y económicas y el desarrollo de nuevas tecnologías que favorecen la homogeneización; reconocen que la desaparición de un idioma es una tragedia, pues con ella se esfuma una cosmovisión y una cultura particulares.


    En México, muchas lenguas están en riesgo de desaparecer como el pame, el kilihua, el pai-pai, el kukapá, el kikapú, el chocholteco, el izcateco, el popoluca, el seri, sólo por cita algunos de los 25 lenguas que el Instituto nacional de Lenguas Indígenas reconoce como en peligro de extinción. Schmelkes, funcionaria de la SEP, dice que aun existen posibilidades de rescatar las lenguas indígenas que se pierden por los efectos negativos de la globalización y la homogeneización de las culturas. Stavenhagen, relator especial de la ONU sobre Derechos Humanos y Libertades Fundamentales de los Indígenas, señala que existe en el mundo un "verdadero genocidio cultural", porque “en las circunstancias actuales es muy difícil que sobrevivan muchos años más, pues el llamado desarrollo niega el derecho de esos pueblos a seguir siendo pueblos".


    Quiero recordar la Carta Cultural Iberoamericana que recoge la Declaración de Montevideo, signada por los jefes de Estado y gobierno de la comunidad iberoamericana, reunidos entre el 3 y 5 de noviembre de 2006, que establece el propósito de promover la construcción de una cultura de paz basada en el intercambio, el diálogo intercultural, la concertación y la cooperación entre nuestros pueblos y que los gobiernos nacionales, entre ellos el nuestro, se han comprometido a poner en marcha acciones nacionales y la cooperación cultural iberoamericana para la construcción de un espacio multiétnico, pluricultural y multilingüe de cooperación y concertación, como un paso hacia el reconocimiento de la cultura como factor de integración de nuestro espacio iberoamericano.


    En lo político, traigo a esta exposición la iniciativa de los Gobiernos de España y Turquía, asumida por el Secretario General de las Naciones Unidas, denominada "Alianza de Civilizaciones", cuya finalidad es fomentar el diálogo multiétnico y el conocimiento mutuo entre las diversas culturas, como principios de convivencia y reconocimiento a la coexistencia en la diversidad.


    En este contexto político, el acceso o el manejo de los medios de comunicación por parte de los pueblos y comunidades indígenas, permitirá dar a conocer las violaciones de los derechos humanos que sufren. Creo que nadie olvida ni debe olvidarse, el caso de la indígena Ernestina Ascención Rosario, violada por el ejército o el caso de los asesinatos de la familia de Adán Esparza Parra en Culiacán Sinaloa, sólo por citar los casos más difundidos en los últimos tiempos. Los maestros de la Sección 22 de Oaxaca y la APPO no hubieran podido infligir una derrota a los policías ministeriales y federal preventiva que trataban de entrar al campo de la Universidad para tomar el último bastión del movimiento social del año pasado, sin el apoyo de Radio Universidad, porque el movimiento perdió su principal medio de comunicación Radio Plantón, porque el gobierno lo había destruido.


    Los movimientos sociales y fuerzas políticas de los pueblos y comunidades indígenas requieren un espacio para vincular y articular sus acciones y jornadas a los procesos y espacios contrahegemónicos que han venido forjando nuestros pueblos latinoamericanos. Las luchas del mundo al que pertenecen los pueblos indios, así como las luchas de los pueblos indios que pertenecen a la humanidad necesitan difundirse. Además, los medios de comunicación pueden fomentar la unidad y afirmar la identidad de los pueblos. Quiero señalar que a la par de la 37ª Asamblea General de la Organización de Estados Americanos, se efectuó en la Universidad de Panamá la Cumbre Social Alternativa convocada por las organizaciones sociales, populares y fuerzas patrióticas que integran el Movimiento de los Pueblos Unidos de Nuestra América, los días 3 y 4 de junio del 2007. Retomo el punto 2 de su Declaración que a la letra dice: “En relación al tema del respeto a los derechos humanos individuales y sociales, la Cumbre Social Alternativa considera que hasta el momento, en la inmensa mayoría de los casos, lo que ha existido en Nuestra América es un respeto puramente formal y mediatizado y que en la mayoría de los casos no ha estado ni está garantizado en nuestros pueblos el ejercicio real y efectivo de los derechos humanos plenos, individuales, económicos y sociales, ni por tanto las verdaderas y plenas libertades democráticas”.


    Esta situación no puede continuar así o ya no debemos aceptar que siga así y hoy se tiene la oportunidad para aportar algo significativo desde el ámbito de la legislación mexicana.


    En el ámbito del desarrollo y de a economía, traigo a vuestro conocimiento la postura de la Cumbre Continental de Pueblos y Nacionalidades Indígenas de Abya Yala, que se realizó recientemente en el territorio maya quiché, en Guatemala. Los participantes en el encuentro, mostraron su decidida oposición a las políticas neoliberales, que destrozan el medio ambiente, que crimininalizan los movimientos sociales y que mantienen un peligro latente contra los pueblos indios. Además, no está por demás recordar que la globalización hoy está arrasando con las economías nacionales de los países de América Latina, como lo reconoció el Quinto Congreso de la Red Latinoamericana de Antropología Jurídica, en donde se reunieron antropólogos, abogados y dirigentes de organizaciones indígenas, quienes coincidieron en que lo más preocupante es que el modelo neoliberal no ofrece opciones de justicia y tampoco reconoce los derechos históricos de los pueblos indios. En este evento María Teresa Sierra, coordinadora general del Congreso, destacó que los pueblos indios tienen una respuesta desde abajo a la globalización y puntualizó que los Estados deben reconocer su pluralidad, la diversidad como elemento central, admitir la autonomía de los indígenas.


    En el ámbito democrático si ustedes no legislan a favor de los pueblos indígenas, tienen que reconocer que por el hecho de pertenecer a la clase social más desprotegida y pobre de nuestra sociedad, esta población no logrará cumplir con su derecho de informar y de expresarse y los medios no sólo son para los poderosos sino pueden apoyar a la pluralidad y el fortalecimiento de la democracia. El Estado debe garantizar a los que menos pueden, la igualdad en el aprovechamiento de un bien público de la federación, como son los medios de comunicación. Hay pues la necesidad de un orden jurídico para que estos medios puedan ser gozados por todos los mexicanos, indígenas y no indígenas.

    Ya no podemos seguir tolerando que la historia de los pueblos indígenas sea una historia de exclusión, de discriminación y de agravios. Es un agravio a la conciencia no reconocer a los que tanto han aportado para la patria.


    Para cerrar esta exposición quisiera remarcar que no basta con la legislación a favor de los derechos que la Constitución ya reconoce a los pueblos y comunidades indígenas sino también legislar para establecer políticas concretas que les permitan el acceso y al manejo de dichos medios de comunicación. No podemos ignorar la situación de desigualdad que viven estos pueblos y legislar derechos sin ocuparse de crear condiciones de acceso a ellos es una nueva forma de discriminación que debemos evitar. El que los pueblos y comunidades indígenas adquieran y manejen sus radios y tv comunitarias, o desarrollen centros digitales, centros de video indígena, propios, requiere financiamiento y apoyo técnico que debe ser previsto por esa misma situación de desigualdad.


    No dejo de mencionar la importancia que tiene, el hecho de que esta Comisión acoja dentro de sus actividades, la realización del Congreso Nacional de Comunicación Indígena que puede aportar no solo ideas sino propuestas pronunciadas desde la comunidad, desde la experiencia de la diversidad, en el campo de los medios de comunicación.


    Felicito ampliamente a la Comisión de Asuntos Indígenas de la Cámara de Diputados por su preocupación por el tema y de abrir espacios como el presente. Hay muchos siglos de desconfianza hacia la capacidad del Estado de actuar a favor de los pueblos menos favorecidos por el desarrollo como es el caso de los pueblos indígenas. La actuación de la misma legislatura pasada sobre la violación constitucional al no normar lo correspondiente sobre el tema que hoy nos reúne, confirma este planteamiento. Pero debemos tener un poco de esperanza hacia ustedes porque se quiere transitar por un camino de diálogo y no de violencia, se quiere abandonar los trillados caminos del dominio y del engaño. Ustedes tienen la palabra. Los pueblos y comunidades indígenas ya pusieron su parte para México, ahora México tiene que poner su parte para los indígenas.


    - Franco Gabriel Hernández: Te tnuui´dabi, más conocido como ñuusavi. Investigador del Instituto de Investigaciones en Humanidades de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca y representante del nivel de formadores de docentes ante el Centro de Estudios y Desarrollo Educativo de la Sección 22.

    Alternativas al "Concenso Mediático.

    Alternativas al “consenso mediático”


    Para los comunicadores mexicanos: En el marco  de la Reforma del Estado en México,  es necesario revisar los planteamientos entorno a la Ley de Medios en nuestro país, bien vale la pena, reseñar  algunos planteamientos realizados el  29 de julio del 2004, en el marco del I Foro Social de las Américas, llevado en Quito-Ecuador, donde se realizó el panel: “Alternativas al Consenso Mediático” con la participación de Sasha Constanza (1) Blanca Echkhout (2), Armand Mattelard (3) y Néstor Busso (4) y con la moderación de Pedro Sánchez. Sus intervenciones a continuación:


    Sasha Constanza (Estados Unidos):


    La lucha ciudadana contra las grandes empresas mediáticas


    Yo represento a una organización de Estados Unidos que se llama Free Press (Prensa Libre) que desde hace 2 años está trabajando para reformar las leyes y las políticas mediáticas y democratizarlas. También trabajo mucho con los centros de medios independientes.


    Voy a hablar primero sobre la lucha que los activistas hemos ganado recientemente contra la Comisión de las Comunicaciones Federales ( FCC, por sus siglas en inglés). Esta Comisión se encarga de las políticas mediáticas en Estados Unidos, o sea el Congreso aprueba las leyes que la FCC tiene que implementar pero tiene cierta libertad para definir los términos y la aplicación de las leyes mediáticas en el país. Tiene mucho poder. Por ejemplo, en el asunto de concentración de los medios, tiene el poder de dar licencias a los medios privados para que puedan usar el espectro electromagnético que realmente, según la ley de EEUU, pertenece a los ciudadanos pero que da permiso a las empresas para usarlo. Entonces ¿qué pasó? Cuando llegó Bush hijo de forma muy ilegítima, llegó también Powell hijo (Michael Powell) como presidente de la FCC e inmediatamente habló de que tenía que hacer una gran reforma de las políticas de la FCC, según la línea del fundamentalismo del mercado libre que se tomó casi como religión.


    Cuando llegó a la oficina empezó por decir que no sabía que era el interés público. Esta es una frase que usamos mucho en EEUU para definir cuál es la responsabilidad de la FCC para que el sistema mediático sirva al interés público. Él dijo “yo no sé qué es el interés público y cuando llegué a la oficina, ningún ángel del interés público llegó a decirme qué era, y de hecho mi religión es el mercado y yo creo que el mercado nos va a llevar al interés público”. Entonces es un fundamentalista del mercado libre.


    Y dijo específicamente que iba a borrar los límites para la concentración de los medios masivos que hasta entonces teníamos, es decir los límites en el porcentaje del mercado al que una sola empresa de televisión puede llegar. Por ejemplo, no se puede llegar a controlar más del 35% del mercado del país. También hay leyes para impedir que una sola empresa pueda controlar, en el mismo mercado, la televisión, la radio, Internet y los periódicos. También expresó que se deben borrar los límites a la propiedad cruzada. En los dos años pasados, desde que llegó a la oficina Powel hijo, hemos hecho una campaña masiva con la participación de millones de ciudadanos estadounidenses para impedir que se supriman esas leyes y que los medios de comunicación se concentren en pocas manos.


    ¿Cómo surgió esta campaña? Los primeros pasos surgieron de las radios que antes eran calificadas como estaciones piratas. Estas radios asumieron un papel muy importante en la lucha contra Powell y la FCC, porque antes tuvieron la experiencia de enfrentar a la FCC e incluso en el 96 obtuvieron una ley que legitimaba las radios de baja potencia y ahora podemos tener miles de estaciones comunitarias y de baja potencia en EEUU. Cuando llegó Powell y comentó sobre lo del ángel, empezaron la lucha con una manifestación denominada los “ángeles del poder público”: 50 personas vestidas de ángeles llegaron a la oficina de la FCC con una bola de cristal para ver el futuro y se presentaron diciendo “somos los ángeles y como tú dijiste que no sabes qué es el interés público, estamos aquí para decírtelo y si todavía no estás convencido puedes mirar dentro de esta bola”. Hubo miles de personas que mandaban por e-mail sus comentarios a la FCC. Este fue el primer paso y obtuvo mucha atención mediática pero más de los medios de izquierda porque los medios masivos no fueron a cubrir esto porque iba en contra de sus intereses.


    A partir de ahí se integraron cada vez más organizaciones hasta que al final de esta primera parte de la lucha, fuimos al Congreso estadounidense con 3 millones de e-mails, cartas y llamadas telefónicas dirigidas a los representantes, participando en la misma desde organizaciones que trabajan con consumidores y protección del derecho de los consumidores, hasta la Asociación Nacional del Rifle que, aunque es de derecha, no quiere que los medios masivos lo controlen todo. Es decir, las organizaciones provenían de diferentes perspectivas políticas pero todas estaban de acuerdo en que no querían que una sola empresa controle todos los medios masivos, o sea era una alianza extraña pero efectiva. Primero, el Congreso tuvo que aprobar unas leyes bloqueando el intento de la FCC de borrar los límites para la monopolización, pero eso falló por culpa de los republicanos. Pero hace dos meses, cuando estaba a punto de implementarse la nueva ley, otra vez el proyecto de radio, que es una organización de base que viene de la lucha de las radios pequeñas, paró el proceso en las Cortes de Filadelfia argumentando que esa decisión de la FCC iba en contra de la Constitución estadounidense Hace muy poco, esas Cortes decidieron que eso era verdad y la FCC no pudo implementar su proceso de borrar las leyes. Entonces, la FCC tuvo que asumir otra propuesta más elaborada, tomando en cuenta las opiniones de la mayoría de la gente de EEUU. Esto es una victoria porque hemos parado el intento por parte de las empresas más grandes de consolidar aún más su poder. Es una victoria porque hemos parado el proceso. Es importante que la gente organizada dentro del corazón del imperio todavía pueda parar los deseos de las grandes empresas.


    Quiero referirme también a la experiencia de Indimedia (Centros de Medios Independientes) que surgió en el 1999 en Seattle, durante las manifestaciones contra la Organización Mundial de Comercio (OMC) como un espacio alternativo a las grandes empresas para que cualquier persona pueda subir su propia información sobre el contexto y lo qué estaba pasando en las calles, con audio, video y texto. Es un proyecto horizontal. Desde el 99, ha tenido un crecimiento inmenso, creo que ahora tenemos como 130 centros de medios independientes en más de 60 países en todos los continentes. En Asia están empezando los primeros centros, pero en América Latina está muy fuerte esta red. La menciono y la relaciono con la lucha contra el FCC porque los medios masivos nunca van a darnos apoyo en la lucha de las políticas mediáticas.


    Voy a concluir mi intervención mencionando cinco puntos muy breves:


    -En el contexto estadounidense ha sido posible obtener victorias contra las grandes empresas cuando estamos organizados.


    -Esa organización no vino del aire, había una infraestructura ya hecha por parte de organizaciones de base que lucharon por las frecuencias de radio, por parte también del movimiento contra la guerra, porque muchos tomaron conciencia del papel jugado por las grandes empresas mediáticas estadounidenses, porque fuimos muchos los que salimos a las calles a decir ¡no a la guerra! Y cuando estás en una manifestación con un millón de personas en la ciudad de Nueva York, pues entonces empezamos a darnos cuenta que tenemos que cambiar los medios.


    -Hay un peligro cuando vienen las ONGs profesionalizadas y organizaciones que tienen muchos recursos, que pretenden sacan réditos de las luchas.


    -No podemos ganar esa batalla sin los medios autónomos.


    -Tenemos que entrar a discutir las políticas nacionales, tenemos que organizarnos y cambiarlas en las Américas, hay que tener cuidado con el ALCA y los tratados de libre comercio, los Estados Unidos quieren poner los servicios audiovisuales e informáticos en los textos de los mismos.


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    Blanca Eeckhout (Venezuela):

    Cuando la gente deja creer en los medios


    Yo soy de una televisora pública que se llama Vive TV, tiene 7 meses, pero vengo del movimiento de medios comunitarios y estuve a cargo de una televisora de Caracas que se llama Catia TV. Ahora estoy dirigiendo este nuevo proyecto de televisión cultural y educativa que es Vive TV. Para entender la situación de los medios y la comunicación en Venezuela voy a hablar en 3 partes:


    Uno, lo que fue el período de la democracia representativa y el papel de los medios y durante ese proceso cómo se mantenía una red de comunicación popular que eran nichos de resistencia, y luego, ahora en esta búsqueda de democratización del país y de las comunicaciones. En el caso de Venezuela, la democracia puntofijista fue un pacto que se dio en los 60 y que consistía en la entrega de la soberanía al imperio norteamericano, fue un pacto para derrotar todo el movimiento de izquierda guerrillero y entregar nuestro petróleo. Ese pacto contó con un aliado extraordinario: los medios de comunicación.


    Desde el primer momento en que el señor Rómulo Betancourt comienza el proceso de entrega absoluta del país al imperio, comienza también a entregar las concesiones a empresarios incondicionales a este régimen y uno de ellos el señor Gustavo Cisneros, esta gente que venía concentrando poder, ligado a mafia desde el surgimiento de ellos como empresa, fue una aliada importantísima para la instalación en nuestro país del pacto de Punto Fijo. El pacto de Punto Fijo fue la legitimación de una seudo democracia, una dictadura disfrazada de democracia que asesinó, desapareció a muchísima gente y entregó el país a los intereses extranjeros. Los medios jugaron un papel importante porque se convirtieron en los mediadores entre el pueblo y el gobierno. Comenzaron, teniendo los recursos petroleros, toda una campaña de ataque a todo lo que podía ser los valores culturales de nuestro pueblo. Comenzaron penetrando las raíces históricas y culturales, nuestra programación se llenó de enlatados norteamericanos. Hubo una campaña enorme también para desdibujar lo que era el ser venezolano, ser venezolano se asociaba a ser corrupto, flojo, desvalorizando todo lo que éramos y sobre todo intentando romper y borrar nuestra memoria, nuestra historia de país luchador, de país de gente que participó en la liberación de gran parte del continente.


    El papel de los medios ahí fue fundamental. Los medios se consolidaron como monopolios enormes, que no solamente tenían intereses en la parte mediática, sino que tenían control de poder político, estaban totalmente ligados a la inversión extranjera, lograron tener parte de la banca. No estaban solo creciendo como medios en el país, sino que, como en el caso del señor Cisneros que es dueño de la mayoría de los medios, han ido creciendo en América Latina hasta tener Directv. También han alcanzado mucho peso en Estados Unidos. Desde Venezuela se empezó a tejer esta red de poder mediático que concentra poder político, poder económico y poder ideológico que de alguna manera intenta entrar en la cabeza de todos los ciudadanos. Pero hubo algo durante todo este tiempo de reinado de más de 40 años de los medios en el imaginario colectivo del venezolano: se comenzaron a dar nichos de resistencia cultural comunicacional muy importantes. En las comunidades populares, en los barrios, en las zonas campesinas: los murales, las radios parlantes, los cineclubes, los periodiquitos, fueron algunos de los mecanismos a través de los cuales la gente tejió sus propias redes de comunicación.


    Una de las cosas importantes es que estos medios dibujaban o presentaban un país que era totalmente ajeno a la realidad y la mayoría de la gente no se sentía identificada en ellos. Las zonas populares, que son el 80% de la población venezolana, son comunidades pobres, en estos medios siempre aparecían estigmatizadas como delincuentes, marginales, violentas, peligrosas. Solo iban a una comunidad popular cuando había algún hecho de sangre y aparecía en la crónica roja. Pero igualmente era necesario el abandono del campo y convertir a Venezuela en un país mono exportador, mono productor como abastecedor de petróleo, que era el interés de EEUU. Así que el campo fue abandonado, pero la imagen del campesino tampoco aparece en los medios. Pero igual que no aparecen nuestros campesinos y las comunidades populares, pues no aparecen los indígenas y los afrodescendientes. Y ver la televisión venezolana era ver una televisión totalmente distinta a lo que es nuestro país, un país que de repente se presentaba al mundo como un país petrolero y como país de misses, de mujeres bellas, fue tanto así que casi fuimos gobernados por una Miss Universo, era el reino de Venevisión en Venezuela.


    Decía que había nichos de resistencia cultural que fueron fundamentales y muy importantes y que de alguna manera estaban ligados también a esa exclusión mediática. La gente tuvo que ir construyendo espacios para reconstruir su imagen, para poder reconocerse y verse a través de esa imagen. En caso de los cineclubes fue muy importante, la gente no solamente se reunía en una comunidad para ver una película latinoamericana, que era imposible verla en nuestra televisión, o cualquier película alternativa o europea, sino que cuando tuvo una cámara en la mano comenzó a captar las imágenes del barrio y a mirarse a través de esa imagen que ella misma había captado.


    De ese movimiento de resistencia se pasó a la propuesta de construcción de medios radioeléctricos en manos de la gente. Y esto entró en sintonía con el proceso de transformación en el país en el año 98, donde se abre la posibilidad de un proceso constituyente y se comienza a transformar la legislación para democratizar las comunicaciones. Sin embargo, para entender cómo funcionó la relación con el movimiento popular y cómo comenzaron las rupturas con el poder mediático, tenemos que ir a un momento que fue crucial: el 27 de febrero de 1989, luego de que había ganado el presidente Carlos Andrés Pérez su segundo mandato, quien había nacionalizado el petróleo en los años 70 pero que esta vez fue una entrega.


    Nosotros habíamos logrado –por un conjunto de acuerdos- recuperar el control de nuestra industria petrolera y luego este señor, abruptamente, hizo un proceso de nacionalización que implicó comprarle a las empresas petroleras norteamericanas, bienes que eran nuestros y luego dejarlos igual a ellos, además del control de la distribución y del procesamiento del petróleo. Pero en esa época hubo mucho dinero y este señor se presenta en el año 88 con la oferta de que “volveremos a esa Venezuela rentista, petrolera y de abundancia”.


    Lo primero que hizo Pérez, al llegar al poder, fue instaurar un paquete de medidas ordenado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y encarecer toda la economía y echar por el suelo todas las esperanzas de la gente que había votado por él. Ahí hubo una acción muy contundente y muy importante que fue el sacudón, el saqueo, el proceso de movilización popular en contra de estas medidas del FMI. Las primeras imágenes que salieron fueron las movilizaciones en una zona de Guatires Arenas, muy cercana a Caracas, y aparecieron en los medios siendo cuestionadas, porque hubo ese primer alzamiento de la gente pero eso fue suficiente para que en todo el país se tejiera una red inmediata, y lo que era una acción local se convirtió en una acción nacional espontánea, autónoma, extraordinaria, que además echaba por el suelo todos los valores de ese modelo capitalista, pues la gente fue a buscar todo lo que le habían prometido y lo fue a sacar y además lo asumía solidaria y colectivamente, y entre todos se repartían las cosas que eran producto de su trabajo, de su esfuerzo y también de su petróleo que al final se le había negado.


    Sin embargo, esto tuvo una respuesta que fue terrible, se habla de 3 mil muertos, pero al final se habla de 10 mil desaparecidos. Nunca hubo ningún tipo de control, de investigación real sobre este hecho y los medios fueron cómplices absolutos del gobierno, y los medios aplaudieron la represión, el asesinato y la masacre de un pueblo en dos días. Pero ahí hubo una doble ruptura, primero porque la gente pudo captar esta información local y transformarla en un eco nacional, en un hecho colectivo a nivel nacional. Pero además rompió, en ese momento, el hechizo mediático porque se entendió que los medios eran realmente un instrumento de dominación en manos del Estado y que de ninguna manera respondía a los intereses del pueblo. En el año 89 entonces hay una ruptura y este modelo de democracia representativa mediática ya no tuvo muy buenos resultados.


    En el año 92 se da otra cosa. Se produce el alzamiento militar que dirige el presidente Chávez y fue un alzamiento precisamente que se da por la masacre del 89. La gente no participó de ese alzamiento, no sabía quiénes eran ni qué proponían. Pero él aparece como dos minutos en una pantalla de televisión, ese espacio se lo dan para que se rinda y poder controlar el alzamiento, y en esos dos minutos dice: “yo me hago responsable de lo que ha sucedido por favor compañeros pues vendrán tiempos mejores, por ahora no podemos continuar con la batalla pero seguiremos”. Ese “por ahora” fue un grito nacional y la gente que no había apoyado el alzamiento, cuando sintió que alguien se hacía responsable, y que además tenía un objetivo que era la transformación del país y que había esperanzas de lograr algo mejor, pues todo el mundo empezó a apoyar esto y el sitio donde estaban encarcelado este grupo –habían militares y civiles-, se llenó de gente que iba constantemente a dar apoyo. Entonces, surge un movimiento que, en el 98, a pesar de una campaña nacional e internacional tremenda de los medios contra esta propuesta de cambio, pues gana y gana así en siete oportunidades, se reitera, a pesar de la campaña mediática.


    Durante el golpe de Estado, el 11 de abril del 2002, creo que nunca ha habido un montaje mediático tan bien hecho como el que se hizo en Venezuela. Los medios de comunicación tenían a militares, a civiles, a políticos, a la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), y a la confederación de empresarios, a todos juntos como actores en este gran acto que iba a legitimar el golpe de Estado. Sin embargo, a pesar de que mucha gente en el mundo pudiera haber creído esto, el pueblo venezolano no lo creyó y el pueblo venezolano no aceptó. Estos señores tenían desde horas antes, la cantidad de muertos que necesitaban para legitimar el golpe de Estado, lo habían hecho en forma expresa, y hay muchísimas informaciones de cómo esto fue un montaje, pero el pueblo venezolano no lo creyó. El pueblo venezolano tuvo una posición activa frente a la información, además de criticarla y cuestionarla.


    El 12 de abril viene una acción distinta de los medios. Comienza una represión abierta y los medios se convierten, en este momento, en los policías, en los que allanan las casas, en los que amenazan de muerte. Pero la gente no se amedrentó, al revés, volvió a reaccionar diferente a lo que era la expectativa mediática, la gente salió a la calle ahora ya con un nivel de solidaridad, entendiendo que este ataque era un ataque contra ellos. Y el 13 de abril, a pesar del silencio mediático de decir que no estaba pasando nada, la gente construyó la información, la buscó y transformó la realidad echando de lado el golpe de Estado.


    Este pueblo ha logrado enfrentar a los medios. Y digo el pueblo porque esta no ha sido una política de Estado, es un pueblo que desde el 89 ha tenido una posición absolutamente crítica contra los medios de comunicación. Ha logrado entender la realidad, ha logrado saber diferenciar entre lo que es virtual y real y ha logrado transformar la información.


    Pero hay un proceso que es el más importante y es el proceso de democratización de las comunicaciones en Venezuela, a pesar de la gran campaña y a pesar del enorme poder mediático. Nuestros medios de comunicación en Venezuela surgen a partir del año 99 en nuestro proceso constituyente, se legalizan nuestros procesos comunitarios, pero no solo se legalizan sino que el Estado se compromete a estimular y a apoyar el surgimiento de estos medios en manos de la gente. Luego se establece la propuesta de la ley de responsabilidad social de los medios, con la idea de que se pueda apoyar la producción nacional y la producción independiente para evitar el monopolio y el control de los contenidos por parte de los dueños de los medios. Esta ley de responsabilidad obliga a que el 60% de la producción sea nacional y que el 36% sea producción independiente, para lograr la diversidad y la pluralidad en la información. Pero además de eso, se crea esta televisora donde yo estoy que intenta hacer visible una Venezuela que hasta ahora había sido excluida de la imagen, donde los movimientos afro descendientes, indígenas y campesinos tienen un espacio importante. Pero además esto es una ventana para que los medios comunitarios que tienen alcance local puedan tener una ventana nacional.


    Ahora, una de las cosas más importantes, que es la misión de este canal, es justamente hacer visible a América Latina, porque han tratado de aislarnos y de romper la posibilidad de ser una patria.


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    Armand Mattelard (Bélgica):

    Potencialidades y dificultades de los observatorios de medios


    Al escuchar la exposición de Blanca, toda la película de lo que ocurrió en Chile entre 1970 y 73 se me volvió. Yo creo que los períodos de crisis como los que vive en este momento Venezuela son momentos de particular lucidez en relación a la función de los medios, la función agitativa pero sobre todo la función de organizador de la oposición. En Chile nosotros –porque la izquierda había pensado muy poco en la cuestión de los medios- no supimos ver la importancia que tenían los medios como intelectual orgánico de la oposición. Es muy interesante contraponer la experiencia chilena con la experiencia venezolana. Yo tengo en mente siempre una imagen de lo que ocurrió en Chile. En 1970, El Mercurio se decía El Time de América Latina. El Time había sido fundado alrededor de 1825, era un diario extremadamente sobrio, no tenía casi imagen, la primera página era puro texto y dos días antes del golpe, El Mercurio se había vuelto un afiche, un cartel. Eso muestra la radicalidad de los períodos de crisis en que el medio de comunicación que es un medio pacífico, de pacificación, se vuelve un instrumento de guerra.


    Dicho esto, lo que voy a hablar hoy es de una iniciativa que se adoptó en Porto Alegre en 2003 en el Foro Social Mundial y que reunió cierto consenso a nivel internacional. Yo pienso que si el campo de la comunicación es un campo particularmente inexplorado por las fuerzas del cambio, creo que hay que decir otra cosa: la dificultad de pensar la resistencia a partir de lo que se llaman malamente, inadecuadamente, los consumidores, los usuarios. Y es la problemática precisamente de los observadores. ¿Por qué es difícil hoy plantear el problema de la resistencia de los consumidores como productores? Pienso que hay dos aspectos fundamentales: Primero, creo que el neoliberalismo ha logrado equiparar la noción de libertad de expresión con la noción de libertad de expresión comercial. Quiere decir colonizar todos los intersticios de la sociedad y no solamente la cuestión de los medios, porque la comunicación no es solamente los medios, la comunicación son todos los intersticios de la vida cotidiana, aprueba la manera cómo el modelo empresarial-organizacional ha penetrado como modelo de organización de las relaciones sociales. Eso es un elemento fundamental de la ideología neoliberal.


    La segunda que nos atañe a todos, es la idea de que no es necesario organizar a los consumidores porque ahí tienen el poder que da la soberanía del consumidor. La comunidad académica a través del mundo, ha capitulado en muchas partes bajo el presupuesto de que los consumidores tienen el poder de decir no. Como decía Jack Valenti en las peleas sobre la excepción cultural y la diversidad cultural en el mundo, ¿para qué quieren ustedes excepción cultural o diversidad cultural? La única solución que necesitamos es el voto de los consumidores, es decir mirar o no, rechazar tal o cual película.


    Entro ahora en el asunto de los observadores. Hay que decir para quienes tienen una cultura política, que la palabra “observatorio” es una palabra que nació dentro de los sectores críticos en los años 70, no en contra de los medios sino para cuestionar las condiciones de las cárceles. Michel Foucault había patrocinado la fundación de un observatorio de las cárceles en Francia y en varios países europeos.


    ¿Cómo se ha gestado el proyecto de los observadores? Primero una comprobación de la dificultad que tienen los sectores críticos de abordar el sistema de los medios. Una comprobación hecha en el 2002 en el II Foro Social Mundial: la comunicación no tiene el lugar que debe tener en el Foro Social de Porto Alegre. Hay que tratar de crear un eje y vincular todas las luchas comunicacionales para poder elaborar estrategias múltiples. Entonces, a partir del 2002 se reflexionó sobre la posibilidad de lanzar el Proyecto de Observatorio y el mismo fue presentado en el 2003 en el III FSM. ¿En qué consiste? Para los que quieren tener resultados enseguida, está empezando a caminar, hay uno que ya tiene personería jurídica que es el de Francia desde septiembre 2003; el de Italia que se está montando creo que para septiembre, el de Venezuela, el de Brasil. En Bombay, los países africanos y asiáticos adoptaron el proyecto y tratan de impulsarlo.


    ¿Cuál es la originalidad del Observatorio? El Observatorio no quiere suplir el aparato mercadológico –porque hay ciertos países donde no hay aparato mercadológico que analizan el rating, etc.-, no quiere tampoco suplir el hecho de que en ciertos países el movimiento social es débil.


    ¿Cuál es la estructura del Observatorio? Hay 3 tipos de actores, hay, evidentemente un consejo fundador y este consejo fundador que es el núcleo alrededor del cual va a organizarse todo el Observatorio, es tripartito: hay los periodistas y cuando hablo de periodistas son las asociaciones, los sindicatos de periodistas, es el primer colegio. El segundo, son los investigadores o los especialistas que trabajan en materia de comunicación, de cultura o de educación. Y el tercero es lo que se llama la sociedad civil organizada. Pueden ser las redes feministas, las asociaciones de consumidores, etc., eso depende de cada realidad. El principio es que el Observatorio quiere guardar totalmente su independencia, no quiere depender de ninguna fuente de financiamiento exterior. Y eso funciona a nivel financiero a través de cuotas de los adherentes. Porque la idea del Proyecto Observatorio es tratar de juntar cada vez más personas que se impliquen en la observación de los medios. Es decir, que haya una capilaridad y no solo un colegio fundador porque el colegio fundador es únicamente el que hace propuestas. Es importante esta cuestión de la independencia financiera porque es evidente que no vamos a integrar en el colegio a los observados, es decir a todos quienes participan en esta racha de las concertaciones.


    Las dificultades que encontramos. La primera dificultad es una dificultad que han encontrado todas las fuerzas de cambio a través del mundo cuando trataron de cambiar los medios. Es la campaña difamatoria en contra de la idea misma de Observatorio, que asimila la idea como una tentativa de controlar la información, de establecer una nueva policía de información, es, en la tradición de la crítica que hacen los medios dominantes a las iniciativas que son contrarias. Me parece que hay un relevo desde ese punto de vista en la argumentación anti totalitarista, nosotros somos los nuevos totalitarios. Es muy interesante ver que hubo un consenso en Francia sin que sepan qué era el Observatorio en los medios y el diario más enconado fue Le Monde.


    El segundo problema es la dificultad de articular los tres actores al nivel del núcleo del Observatorio. Todos tienen un lenguaje distinto. Hay algunos intelectuales que todavía piensan que están en los 60 y 70 donde tenían el monopolio del sentido de la descodificación de los medios, pero el problema mayor son los periodistas. Primera objeción: los periodistas que no están en los medios alternativos –con los periodistas de los medios alternativos no hay problema-, son periodistas que están trabajando en los grandes medios ya sean públicos o privados y la primera objeción sería que no quieren aparecer como críticos, lo que puede ser interpretado como crítica a sus colegas. Incluso nosotros habíamos pensado poner como presidente del Observatorio a un gran periodista de la televisión francesa, muy respetado, etc., del servicio público y finalmente me llamó dos días antes que lo eligiéramos y rechazó por este argumento, pero aceptó seguir participando en el Observatorio. Hay una dificultad de contar dentro del Observatorio con periodistas que están en el establishment pero que son críticos. Y es fundamental que participen, porque el Observatorio no solo es crítico. Propone políticas de comunicación –porque es su misión también-, pero debe tener un nexo íntimo con los periodistas, porque hay periodistas que trabajan en los medios del establishment pero que son críticos, que son agredidos, que son censurados. Entonces nosotros pensamos que, para una ecología de la información, es fundamental trabajar con los periodistas. En Francia, logramos que en el colegio, a pesar de estas objeciones individuales de periodistas, los tres sindicatos de periodistas estén trabajando con el Observatorio, lo que es un logro.


    Tercer elemento polémico. Es difícil administrar la pluralidad. En nuestro colegio hay gente de toda tendencia evidentemente con una visión crítica de la sociedad y de los medios, y es difícil de articular fuerzas radicales que casi quieren quemar los medios y los que tienen una tendencia, una concepción más bien democratizante. Lo que es interesante ver es que todos los conflictos y las tensiones que se dan adentro de la construcción de un observatorio nacional peculiar, son dificultades que uno encuentra a nivel internacional.


    Voy a resumir rápidamente lo que definimos como programa de este año. Una primera cosa es que no queremos seguir -lo que desgraciadamente muchos movimientos sociales no lo han entendido- la lógica mediática. Es decir queremos quedar dueños de lo que emitimos hacia los medios y hacia la sociedad. Y hemos tomado tres tipos de decisión hace apenas dos meses. Vamos a organizar una universidad de primavera para tratar de agrupar gente que tiene conciencia de hacer algo. La gente puede movilizarse para campañas, para firmar cartas, etc., pero la dificultad es hacerles pasar a un compromiso de construcción de una observación y propuesta. Hay una distancia enorme entre la conciencia que toma la gente de su compromiso. Universidad de primavera cada año, queremos realizar un libro blanco que debe producir un evento, un acontecimiento, donde hacemos un recorrido de todo lo que concierne al funcionamiento de los medios, incluidos los procesos de concentración. En Francia hoy estamos frente a un proceso de concentración totalmente nuevo. El 70% de la prensa está en manos de dos fabricantes de armas.


    El tercer tipo de actividades son actividades que llamamos en francés coup, es decir golpes, es decir intervención en la calle, en la prensa o en cualquier campaña relevada también internacionalmente sobre la manera de cómo se trata la seguridad, la violencia, etc., o más sabiamente, cómo se trata la economía y las finanzas.


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    Néstor Busso (Argentina):

    La disputa de espacios en el mercado comunicacional


    El acuerdo imperial, al que llaman el Consenso de Washington, es algo así como la misión y la visión de nuestras organizaciones, para presentar una organización en sociedad, lo primero que hay que escribir es la visión y la misión de nuestra organización. El Consenso de Washington es un poco eso: la misión y la visión del imperio, el imperio que considerada a la comunicación una simple cuestión comercial. Estados Unidos lo dicen con mucha claridad en sus propuestas al ALCA y ante la OMC. Hablan de servicios audiovisuales o servicios informáticos, para referirse a esto que nosotros creemos son formas de ejercicio de los derechos a la comunicación: derecho universal, derecho humano fundamental.


    A partir de esta idea de que la comunicación es simplemente una cuestión comercial, por lo tanto sujeta a las leyes de mercado, estamos viviendo lo que se vive en otras ramas del comercio, de la actividad comercial, una fuerte concentración en la propiedad de los medios de la que ya se ha hablado mucho. Entonces surge una cosa que no siempre queda clara porque, muchas veces hablamos de los medios de comunicación, de las empresas de los medios de comunicación y de la concentración en la propiedad de los medios de comunicación, pero en definitiva, si analizamos un poco, podemos darnos cuenta de que no se trata de empresas de comunicación. Se trata de los más grandes conglomerados, empresarios en general, ligados a las empresas armamentistas los que controlan la comunicación, los que controlan las tecnologías de la comunicación y los que, cada vez más, están controlando la producción de contenidos comunicacionales. Estamos hablando de empresas concentradas de la comunicación. Estamos diciendo que unas pocas mega empresas, ligadas a la fabricación y comercio de armas, están controlando las comunicaciones en el mundo. Permanentemente nos referimos a los cinco grandes grupos empresarios que controlan la comunicación. Esto se reproduce en nuestros países. Y en América Latina, el grupo Clarín en Argentina, la red O Globo en Brasil y Televisa en México, asociadas de una u otra forma a estos grandes grupos empresarios, está mostrando el nivel de concentración.

    El Terror y el Poder

    Teoría: etnocentrismo contra la geografía política
    El terror y el poder


    por Gaston Pardo*

    TerrorPolítico

    No es posible desvincular el auge de las ONG promovidas por la ONU en los últimos 20 años de las políticas impuestas por sus organismos financieros multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio, que consisten en la bursatilización y la desregulación general de la economía. La inmensa mayoría de las ONG están concebidas y organizadas para perseguir y alcanzar objetivos supranacionales en temas propuestos por instrumentos globalizadores, como los centros de reflexión estratégica y las universidades norteamericanas.

    En 1975, en pleno apogeo del terrorismo religioso en Europa, el norte de Africa y el Medio Oriente, un grupo de especialistas en ciencia política reunidos en torno de George W. Breslauer y Alexander Dallin, aprovechando las aportaciones teóricas de, entre otros, Zbigniew Brzezinski y Amitai Etzioni, recopilaron sus reflexiones que quedaron impresas en el libro El terror en la política, con el objeto de encontrar una salida razonable en esos momentos en que precisamente la razón dejó de actuar como antídoto efectivo al recurso de la violencia.

    El comunismo aparecía en la opinión pública como el responsable de la violencia en curso, a la que los autores de la recopilación identificaban con el nombre de terror político, por el cual entendían el uso arbitrario, practicado por organismos investidos de autoridad política, de la fuerza coercitiva en contra de individuos y de grupos; la amenaza probable de su aplicación, o el exterminio.

    Como alternativa a esa clase de terror, en la recopilación se propuso una suerte de control político que suponía la configuración y canalización del comportamiento a al menos una de las metas siguientes: o bien para garantizar la sumisión voluntaria a las directrices fundamentales del estado, o bien para modelar las actitudes como fuera menester, con el objeto de asegurar la estabilidad política a través de la aceptación voluntaria de una estructura de autoridad determinada. De tal manera se podría alcanzar el acoplamiento de las normas de conducta social con las directrices; esta segunda alternativa contaría simplemente con la aceptación acrítica, pasiva, de los sujetos a los propósitos de la modelación.

    En su «Esquema para el análisis político», David Easton, quien formó parte del Comité de Ciencias de la conducta fundado en 1951 a instancias del doctor James G. Miller, merced all crédito obtenido por su pertenencia al Centro de Estudios superiores de ciencias de la conducta, de la Universidad de Stanford, explicó que las raíces de las ideas están tan delicadamente entrelazadas que a menudo desafían a toda clasificación precisa. Más tarde, en el verano de 1967 se forma el comité de conserjería de programas gubernamentales en ciencias de la conducta, formando parte del Consejo Nacional de Investigaciones, que se reúne para evaluar y organizar la labor de investigación social. A la convocatoria responden representantes de la Comunidad de ciencias Sociales (Social Science Community), y otros de la Sección de Investigación, desarrollo e ingeniería, del Departamento de Defensa.

    La conducción imperial del conocimiento

    La evolución de la investigación académica, incluso y sobre todo por su carácter interdisciplinario, explica que Easton se haya visto inclinado a concebir las características que habrán de tener los grupos de investigación social de extraordinaria envergadura como el que se reunió en la Universidad de Chicago. Estos grupos se decicarían a estudios prolongados e intensos de problemas comunes en un enfoque sistémico, considerado desde el punto de vista de todas las ciencias físico-naturales, biológicas y sociales. Desde entonces se convirtió en dogmática la preferencia por los grupos interdisciplinarios para la realización de inteligencia para la conducción racional del Estado. La inteligencia del Estado quedó de tal manera dependiendo de la actividad académica, que la formación de las élites capaces de decidir los grandes vuelcos del Estado quedó encomendada a las universidades. Pero fueron los Think tanks, centros de emanación de ideas, de donde surgieron los recursos del control social que necesitaba el estado avanzado de la sociedad posindustrial, que comenzó a surgir a principios de los años setenta en el gobierno de Richard Nixon y en la etapa de formación del trilateralismo inspirado por Zbigniew Brzezinski.

    Easton siguió colaborando en el Seminario de Teoría del Instituto de Investigaciones sobre la salud mental, de la Universidad de Michigan y tras subsanar algunas dificultades debido a la diferencia de idiomas, hubo al fin consenso en una perspectiva metodológica, que consistió en el empleo de conceptos comunes para fenómenos diferentes y conceptos diferentes para fenómenos casi idénticos. De esa manera se llegó al acuerdo de examinar la prospectiva de un análisis sistémico que sirviera para unir a todas las ciencias naturales y sociales, hacer posible la comunicación entre ellas para resolver problemas comunes que el examen interdisciplinario puede ayudar a resolver.

    Aunque los gobiernos no deciden explícitamente cuales son los tipos de fuerza (coerción) que aplican ni qué dosis de esa fuerza aplicarán, es de suponer que recurren a alguno de los sistema de sanciones a su alcance: la fuerza normativa, considerada fuerza positiva o simbólica, ordinariamente identificada con la persuasión, tiene su apoyo en la actividad educativa; la fuerza material apoyada en la seguridad social, los salarios y las recompensas, y la fuerza coercitiva estrictamente hablando cuyo funcionamiento está basado en las multas, los castigos y la vigilancia policiaca.

    No obstante, con todo y los matices en que se empeñan los autores para validar su modelo y demostrar que Occidente proponía un proyecto mejor que el comunista, su eficacia resultó ser insuficiente, como se ha visto en 32 años transcurridos desde la edición del libro que comentamos hasta la fecha, al menos para aclarar los límites entre el terror al que se proponían afrontar y otras formas calculables de coerción. En esos años transcurridos han sido, sin embargo, descartados en los medios académicos los modelos nacionales basados en aspiraciones relativamente confiables para las poblaciones locales.

    En este sentido, Amitai Etzioni, antiguo catedrático de la Universidad George Washington, expresó que la "sociedad moderna cada día necesita más y más recursos para cumplir sus complejas y multitudinarias tareas, tales como buena voluntad, inteligencia crítica y creativa, independencia de juicio, que no pueden ser abarcados mediante la coerción de manera exclusiva", programa en el que se basa la disgregación de los estados nacionales de la periferia en el sur del planeta, a la que suele acompañar la proliferación religiosa y la conversión de cada culto en un arma de guerra. A todo esto se suma la complejidad de los movimientos migratorios (una parte de ellos son respuesta al llamado divino que los alienta a salir a buscar una tierra mejor), que son portadores de los proyectos de todo tipo que salen al paso de la estrategia estatal.

    Por tales experiencias académicas es posible explicar que la Agencia Central de Inteligencia haya violado sus propias reglas a lo largo de 25 años al realizar secuestros, complots de asesinato, intervenciones telefónicas, vigilancia doméstica, cateos no autorizados y "experimentación humana", según la información contenida en un archivo de 693 páginas que sería hecho público en el mes de junio de 2007.

    Entre los detalles sobre las actividades expresamente ilegales llevadas a cabo desde los años cincuenta está el secuestro de un desertor ruso, la intervención telefónica sobre actividasdes de dos columnistas (Robert Allen y Paul Scott), la vigilancia clandestina del reconocido periodista Jack Anderson, la vigilancia física de un reportero del diario The Washington Post, cateos no autorizados de ex integrantes de la agencia, la violación de correos entre Estados Unidos y la Unión Soviética (desde 1953 hasta 1973) y entre la Casa Blanca y China (de 1969 a 1972).

    Además, el material incluye información oficial sobre los complots para asesinar a Fidel Castro, Patricio Lumumba, el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo y el general chileno René Schneider (aunque se indica que todos los intentos fracasaron). Se registran, asimismo, actividades de espionaje doméstico contra críticos y disidentes, incluyendo la elaboración de fichas sobre más de 9 mil 900 estadunidenses relacionados con el movimiento de oposición a la guerra en Vietnam y la vigilancia de ex agentes que se convirtieron en críticos de la propia CIA, como el caso de Víctor Marchetti.

    También se revela que hubo esfuerzos para identificar "las actividades internacionales de radicales y militantes negros" a finales de los años setenta, así como de contactos en el extranjero de "disidentes". Asimismo, se hace referencia a la infiltración de agentes en el movimiento pacifista en Estados Unidos. La CIA, según este archivo, financió investigaciones en varias instituciones académicas sobre "modificación de comportamiento", incluyendo experimentos sobre el uso de drogas. Entre 1965 y 1970 se da un periodo caracterizado por el esfuerzo de descubrir y desenmarañar la dinámica sociopolítica de las áreas subdesarrolladas; en esta etapa la distinción entre labores de inteligencia y académicas desapareció.

    El expediente fue abierto por orden del entonces director de la agencia, James Schlesinger, en mayo de 1973. El periodista Seymour Hersh fue el primero en revelar esas operaciones ilegales en un reportaje de primera plana publicado en el New York Times el 22 de diciembre de 1974, lo cual provocó un escándalo político. Informó de las operaciones de la agencia contra fuerzas antibélicas y otros "disidentes", y divulgó la existencia del archivo secreto que registraba las actividades ilegales desde los años cincuenta.

    Según el National Security Archive, esto provocó pocos días después reuniones entre la CIA y el Departamento de Justicia para evaluar las "cuestiones legales" y poco después se realizó un encuentro con el presidente Gerald Ford y los directores de la agencia. El escándalo dio pie a investigaciones oficiales y a la promulgación de reformas que impusieron límites severos sobre las operaciones encubiertas.

    No obstante este estilo autocrítico, algunos no están tan seguros de que los tiempos han cambiado: Tom Blanton, director del National Security Archive, por ejemplo, señaló que ahora hay programas parecidos, como la autorización de intervenciones de comunicaciones electrónicas sin necesidad de órdenes judiciales, entre otras cosas.

    Contra la geografía y la cultura continental

    El objetivo final es la desaparición del Estado-nación, tal como lo había escrito la década anterior al libro en que participa Etzioni, el politólogo Ernst B. Haas en Beyond the Nation-State: Functionalism and Internacional Organization (Stanford University Press, 1964). Esta universidad sigue siendo un centro de diseño global de George Schultz, del cual ha emanado la consigna de la comunidad de las comunidades, formulación teórica del mayor ataque concebido hasta la fecha al estado nacional.

    El fin del estado nacional

    Ernest Hass comentaba en su libro que la integración global sólo se puede dar si se utiliza correctamente el Análisis de Sistemas junto a la Teoría Funcionalista. En el primero se mencionaban que existían relaciones de dependencia, independencia e inter-dependencia entre las naciones, y en la segunda, se plantea que las nuevas instituciones globales deberían dejar la parte económica a las supra-estructuras transnacionales y la política a los estados y sus partidos políticos, siguiendo la evolución de la Unión Europea, es decir, confiriendo un espacio mayor a la unión de las naciones que a la unión de los estados.

    Hass escribe que el funcionalismo es dejar que coexistan diferentes enfoques culturales, sociales y políticos para que exista un centro director de las políticas publicas; la burocratización de las decisiones puede ocurrir a cualquier nivel, como lo muestran ciertos modernos procesos de descentralización que han llevado a veces a un aumento de las unidades de gestión -y por lo tanto del gasto público-, añadiendo así nuevas trabas al libre desenvolvimiento de las personas y buscar, en su lugar, la igualdad equilibrada de las no-representaciones (minusvalidos, homosexuales, minorías étnicas), pero siempre pensando en maximizar las libertades individuales y minimizar la interferencia estatal para generar las naciones por consenso. Por ejemplo: Estados Unidos no es una sola nación son 54 naciones agrupadas por consenso (ver : Naciones por consenso: descomponiendo el Estado-nación, presentado al Mont Pélerin Society Regional Meeting, Río de Janeiro, Septiembre 6, 1993, por el profesor Murray N. Rothbard).

    En ese documento se menciona a una Federación Mundial de Naciones, en tanto que el actual sistema global es un sistema anarco-capitalista puro que refleja los complejos problemas que la crisis del Estado nacional está presentando al inicio de este siglo. Del mismo emergen alternativas que pueden reducir el papel estatal frente a la sociedad civil. Cuando se forman agrupaciones de este tipo es posible que la misma homogeneidad de las opiniones y de las formas de vida generen una especie de culto por la uniformidad que resulta mucho más difícil de combatir que mediante la racionalidad y la coerción efectiva del Estado.

    Una comunidad pequeña está en condiciones de intervenir y controlar aspectos de la vida privada de las personas a las que un estado nacional jamás podrá tener acceso. Es verdad que una persona descontenta con el estilo de vida de una determinada comunidad podría emigrar con mayor facilidad en este caso que cuando están de por medio estados nacionales; por ejemplo, México tiene ya tiene una cuarta parte de su población en Estados Unidos, lo que no es un problema menor, ya que enrarece las relaciones fronterizas, bilaterales y multilaterales entre ambos países, pero ello podría conducir a una solución poco práctica si la intolerancia se extendiese y radicalizara en ambos lados, pues los costos de traslado y de reubicación podrían ascender de un modo limitante, que podrían desembocar en una especie de guerrillerismo feudal, con constantes reclamaciones, conflictos e incluso guerras.

    El caso de la ex-Yugoslavia es útil también para ilustrar este punto

    La solución que ha establecido la Comunidad Europea en los acuerdos de Maastricht, inhibidores de la migración no europea, ha gastado asimismo ríos de tinta en regular desde la duración de la jornada de trabajo hasta el porcentaje de grasas que debe tener un queso, ni tampoco en el actual Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que es más una prolongación directa de grandes estados nacionales contemporáneos que una autoridad mundial que responda a los ciudadanos del mundo.

    En primer lugar, está la emergencia de nuevos "nacionalismos", particulares y directos; véase cuantas naciones han quedado inscritas en la ONU, como las nacidas de la desmembración de Yugoslavia como consecuencia de una guerra lanzada para diezmar a la población musulmana y para debilitar al aliado natural de Rusia en el área balcánica: Serbia.

    México y el resto de América Latina no están exentos de los fraccionamientos de su superficie, como los territorios chiapanecos que denominamos celestiales, fundados por el engranaje maoísta y teo-liberacionista; en Bolivia se habla de la Republica de Santa Cruz y una salida al mar por costas de Chile. Por su parte, Perú y Ecuador están continuamente redefiniendo sus fronteras y ahora se habla de fraccionar a México entre un norte y un sur, y de ser necesario a los mismos Estados Unidos. El proyecto de la comunidad de las comunidades que concibió Etzioni en la Universidad George Washington es, en suma la superposición de la geografía humana a la geografía política. En el planeta hay docientos estados nacionales y alrededor de 5 mil etnias.

    Esta tendencia parece estar acompañada por un renacer de la preocupación de los ciudadanos por la responsabilidad de los gobernantes y la limpieza de su gestión. Italia, en este sentido, es el mejor ejemplo que puede mencionarse con la Liga del Norte, de Berlusconi. En el otro extremo tenemos las acciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y el auge de los acuerdos de integración económica internacional son apenas la expresión -burocratizada y estatista- de un movimiento mucho más profundo que surge de la expansión de las comunicaciones y de otras técnicas que son características de nuestro tiempo.

    La confluencia de estos dos amplios movimientos históricos explica en gran parte la confusión y las convulsiones del actual panorama internacional; ambos, por otra parte, presentan amenazas y promesas para la libertad humana. En cuanto a la emergencia de algún tipo de poder supranacional, no son pocos los riesgos que esto supone: la imagen de un imperio tipo «Guerra de las Galaxias» puede ser convocado fácilmente por nuestra imaginación; por ello la trilogía fílmica de Spielberg fue combatida por el bushismo.

    Es claro que, en tal caso, podría repetirse el proceso que ha seguido Estados Unidos: independizándose de los estados que han delegado sus poderes en él; el gobierno central ha ido asumiendo cada vez más funciones hasta convertirse en un gigantesco aparato político difícilmente controlable por los ciudadanos. Estas utopías, que suelen estar determinadas por la realidad, han sido empujadas por un centenar de centros de pensamiento bushiano coordinados por George Schultz, investigador del Hoover Institute de la Universidad de Stanford, que se localiza en el área de San Francisco, territorio de alta cultura fomentada allí a lo largo de siglos por la Compañía de Jesús.

    La geografía política

    Peter J.Taylor y Colin Flint son los autores del libro Geografía política, que no debería faltar en la cabecera de todo miembro respetable de la clase política nacional. Se trata de un texto analítico de los efectos de la globalidad, a la que no considera tan inevitable como en cambio lo creen los agoreros de cartulina, en los distintos niveles geográficos en términos de política nacional (región y comunidad), al lado de la economía mundo.

    Dicen estos autores que el Estado es el escenario de la política formal. Aclaran que la mayor parte de la gente suele asociar el funcionamiento del poder y de la política con actividades relacionadas con el estado y el gobierno (que en México se confunden en el discurso oficial de la misma manera que en el discurso político de Estados Unidos se confunden de manera conceptual estado y nación. En Europa la cultura y la historia impiden una confusión parecida). Se da por sentado que el estado es el ruedo de la política y, en consecuencia, lo habitual es que muchos estudios políticos se hayan limitado a analizar los estados y los gobiernos; sin embargo, este enfoque es insuficiente porque no hay ningún motivo apriori por el que no debamos interesarnos por el tema del poder en otras instituciones como el hogar.

    La geografía política por su parte, al igual que otros estudios políticos, ha tenido una orientación estadocéntrica; es decir, ha considerado que la unidad elemental de análisis es el estado. Y si bien es cierto que el estado sigue siendo una institución clave, ya no es el escenario del cambio social.

    Siguiendo a los dos coautores, los hogares son las unidades reproductoras sociales del sistema porque en ellas se socializa a los individuos en un estrato social. Los pueblos o naciones del mundo se reproducen también por la identidad cultural; en ocasiones por la lengua como los árabes; en ocasiones por la etnia, como los pueblos nahuatlacas.

    Ahora bien, la identidad cultural de las naciones cuestiona el status global de las clases sociales, lo que traerá como consecuencia que las derechas promotoras de la desregulación del estado y de la disminución de la soberanía relativa en el torbellino de la globalización, resulten absorbidas como por un secante aniquilador en la pugna previsible de las minorías en que se fragmenta el estado. Esto en abierto desafío a su racionalidad hegeliana. Como dice Juan Benet en En la penumbra:« Las cosas están hechas por el revés para que luego se vean por el derecho. Y el derecho engaña, engaña siempre.»

    El etnocentrismo y la destrucción de la geografía política

    Silvia Palacios, una estudiosa de los problemas geográficos e históricos de América nos dice en su periódico mensual que edita en Brasil (Página Iberoamericana 01.12.05) que el estado nacional soberano se debate por su existencia y no puede omitirse el hecho de que ha sido sometido a una guerra (que es incapaz de comprender), que lo ha debilitado. Primero, minando su control sobre la moneda y sus empresas nacionales, y después imponiéndole cierto tipo de control supranacional en asuntos como la demografía y el medio ambiente.

    Este control es progresivo a partir de la diseminación y la importancia que adquiere en cada ámbito estatal el ejército globalizador de los Organismos no gubernamentales (ONG). Además, en línea paralela a la acción de los ONG marcha el etnonacionalismo, que es una jugada para cambiar la geografía política y la nota cultural occidental, que pese a todas sus deficiencias ha sido el sustento del estado nacional en el Continente.

    Palacios invoca a otro autor norteamericano, Walker Connor, catedrático norteamericano en varias universidades de Estados Unidos, que estudió esos fenómenos en su análisis del nacionalismo. En efecto, como representante de una especie de laicismo radical, dice Silvia Palacios, hace una falsa diferenciación entre nación y patria, atribuyéndole a la primera la capacidad de mantener la cohesión social por los fuertes lazos subjetivos de unión propios de las etnias. La segunda es una cohesión representada y ordenada por el estado y sus instituciones. En su obra Etnonacionalismo, en el capítulo intitulado «Más allá de la razón», Connor asienta que "los términos nacionalismo y patriotismo se refieren a dos lealtades diferentes: el primero es la lealtad al grupo nacional y el segundo es la lealtad al estado y a sus instituciones. Sólo en pueblos como el japonés donde la dimensión estatal y la nacional son equivalentes, las lealtades se confunden"; la lealtad al estado es para ese autor una lealtad decadente.

    En los años noventa Connor y otros geopolíticos como Etzioni y sus antropólogos, implantaron en América Latina sus tesis para subrayar que en esta parte del mundo existen las condiciones para configurar múltiples estados etnonacionales repletos de autonomías étnicas. Dice Connor que el descontento general entre varios pueblos amerindios que ocupan las zonas montañosas desde México hasta Chile, que se conciben a sí mismos como pueblos sojuzgados por mestizos o por gente de origen europeo, pone el acento en la aspiración a crear territorios separados de la tutela estatal. Yugoslavia fue disuelta para debilitar las zonas limítrofes de la Rusia poestalinista convirtiendo en polvorines a los credos religiosos en el escenario: musulmanes, católicos romanos y cristianos ortodoxos.

    Como puede verse, las consideraciones étnicas y religiosas se han venido depurando a lo largo de las décadas y hoy se encuentran consagradas como parte de las ecuaciones del poder mundial.


    **Los autores del libro presentado en la imagen de aquí arriba, pertenecen a los investigadores George W. Breslauer y Alexander Dallin. Ambos pertenecen a la categoría de teóricos universitarios y cuyo trabajo ha sido en gran parte para fundamentar y justificar políticamente las amenazas que pueden acechar al Imperio, consolidando y reconfortando de esta manera la ideología dominante del Establishment estadounidense.